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jueves, 2 de abril de 2026

"Un menú amenaza España". Artículo de Guillermo Kurtz publicado en La Crónica de Badajoz (01/04/2026)

Lo transcribo por comodidad para los lectores. Es difícil expresarlo mejor.

"En lo que a gastronomía se refiere, muchos de los ingredientes tradicionales de la comida española fueron introducidos durante la fase islámica de Al-Ándalus. 

Es comprensible, lógico y lícito que partidos políticos planteen acciones contra una medida del gobierno central que consideran una imposición, máxime si entienden que es innecesaria. Así, ante la decisión de un ministerio que haría obligatoria en centros públicos la oferta de un menú halal para quienes la quisieran, musulmanes, claro está. El consumo de este menú sería, obviamente, opcional. Vox ha planteado una campaña nacional en contra en la que, todo sea dicho, ha sido apoyado sin apenas matices por el Partido Popular, aprobándose mociones autonómicas y municipales a lo largo y ancho del país. Entra dentro de la lógica política. 

Antes de seguir, aclaremos lo que significa halal en lo que alimentación se refiere. Básicamente, se limita a la prohibición de consumir alcohol y de comer carne de cerdo o derivados de la sangre. Permite el consumo de todas las demás carnes siempre y cuando el animal haya sido correctamente sacrificado por exanguinación (cortar las venas del cuello para que pierda rápidamente la sangre). El menú halal no se define por sus ingredientes (salvo en el caso del cerdo), sino por el modo de preparar algunos de ellos. 

Lo que no es comprensible, lógico ni lícito, es que Vox base esta campaña en tergiversaciones. Aduce que la oferta de este menú sería "una imposición ideológica islámica que atenta contra las tradiciones, la cultura y la identidad de España, incluida la dieta mediterránea" lo que no es cierto de ninguna manera. Esta dieta se ha formado en toda la cuenca del Mediterráneo y es el producto de muchos años de historia en la que griegos, fenicios, romanos, árabes, turcos y cristianos de diferentes denominaciones han interactuado y cultivado lo necesario para alimentarse lo mejor posible. En toda la cuenca mediterránea, insisto, y que yo sepa las musulmanas Turquía, el Magreb y el Oriente Medio son tan mediterráneos como lo puedan ser Italia, Francia y España, que históricamente vienen siendo católicas, o Grecia que es de la rama ortodoxa; en las costas del Mar Mediterráneo se han practicado y practican las tres religiones monoteístas (Islam, Judaísmo y Cristianismo). Si vamos a sacar la dieta mediterránea a colación, hagámoslo, lo celebro, pero sabiendo que es un patrimonio colectivo de muchas gentes, de muchos lugares, de muchas religiones. 

Otra tergiversación es que Vox realiza su propuesta para ofrecer "un especial apoyo a los productores locales y al sector primario frente a la competencia exterior, con medidas que impulsen su consumo y protejan a los productores frente a políticas que favorecen la entrada de productos extranjeros". En la moción presentada en Badajoz hablan de apoyar la dehesa extremeña (olvidando otras potentes vertientes de la agricultura de la región como son las vegas y los regadíos); en la presentada en Murcia dicen defender la huerta murciana, como si ésta no fuera de origen andalusí. Vamos dados. 

Para confeccionar un menú halal no hace falta importar absolutamente nada, todo se produce aquí. Es más, y ciñéndonos a las tradiciones y cultura propias de la identidad de España, en lo que a gastronomía se refiere, muchos de los ingredientes tradicionales de la comida española fueron introducidos durante la fase islámica de Al-Ándalus (o sea, para que lo entendamos de una vez: la Península Ibérica): me refiero a las berenjenas, las alubias, los higos riquísimos de la variedad boñigal, los plátanos (a la porra pues la economía de Canarias), la lima, el limón, algunas variedades de naranja, las almendras, las sandías y paro esta relación con el arroz por no alargarme demasiado pues hay bastantes más. 

Pero no solo ingredientes, sino también tendríamos que eliminar platos enteros como el arroz con leche, el turrón (sin turrón ¿qué sentido tendría volver en casa por Navidad?) y las migas, tan propias de los desayunos extremeños y de tantos otros lugares. Si eliminamos todo lo que acabo de referir, la agricultura extremeña se tendría que limitar a la ganadería porcina y no sé si algo más, pues otros productos que aquí se producen también son de origen foráneo. Si nos ponemos exquisitos con esto del origen no sabría con qué nos vamos a quedar. Poca cosa, aburrida e insulsa. 

Para terminar, obviamente quienes han planteado o apoyado estas mociones tienen un conocimiento muy somero, e inexacto, de "las tradiciones, la cultura y la identidad de España". Esas tradiciones, cultura e identidad de España no son patrimonio exclusivo de partido político alguno, sino que nos pertenecen a todos los ciudadanos de este país, comamos lo que comamos, votemos o no votemos a quien sea. No es aceptable que unos pocos intenten definir desde su ignorancia e incuria, apropiarse, de un patrimonio común formado durante siglos. 

¿Quién dijo eso de que en política se podía hacer de todo menos el ridículo? No lo sé, pero está claro, a estas alturas, que se equivocó."


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