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lunes, 22 de agosto de 2022

Extremadura como entorno inmediato para la enseñanza el aprendizaje - Parte 5.

 Parte 1. Educación es un término polisémico.

Parte 2. Educación vs Enseñanza y Aprendizaje.

Parte 3. Qué y cómo reflejar Extremadura en la enseñanza.

Parte 4. Extremadura como contenido específico y contenido transversal en todas las áreas del conocimiento.

Parte 5. Diferentes propuestas concretas a considerar en la política educativa regional.

 

Parte 5. A modo de sugerencia señalo diferentes propuestas concretas.

Las propuestas que considero debieran ser diseñadas y desarrolladas con la colaboración de la Consejería de Educación, la Universidad de Extremadura y asociaciones de profesores relacionadas con contenidos curriculares específicos.

1º. Elaboración de un relato divulgativo consensuado por los investigadores especialistas en Extremadura, que contemple globalmente el desarrollo de nuestra región (pasado, presente y futuro). Esto no significa una visión única y debiera reflejar el debate sobre la realidad extremeña.

2º. Reflejo de lo anterior en materia de estudio y elaboración de actividades didácticas específicas y de aula, para todas las materias curriculares y en todos los niveles educativos. Obviamente, desarrolladas con la participación de especialistas en cada área.

3º. Desarrollo de un programa educativo y cultural de las instituciones regionales, provinciales y locales para favorecer las actividades regladas complementarias y las actividades no regladas que se relacionen con Extremadura.

4º. Elaboración de un plan de formación en los centros de profesores, específico de cada contenido curricular y nivel educativo, a partir de los resultados de los trabajos surgidos del desarrollo de los dos puntos anteriores.

5. Elaboración de un plan específico de formación para ser desarrollado en los centros y cursos de formación inicial del profesorado de infantil, primaria y secundaria.

 Lo expresado en el texto es coherente con las recomendaciones emanadas de los documentos curriculares publicados por el ministerio a lo largo del año 2022, y están en la línea de las 24 propuestas realizadas en para debatir sobre formación inicial y permanente del profesorado, pero su desarrollo requiere un cambio profundo en la actual estructura y línea de actuación de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura.

sábado, 20 de agosto de 2022

Extremadura como entorno inmediato para la enseñanza y el aprendizaje - Parte 4.

Parte 1. Educación es un término polisémico.

Parte 2. Educación vs Enseñanza y Aprendizaje.

Parte 3. Qué y cómo reflejar Extremadura en la enseñanza.

Parte 4. Extremadura como contenido específico y contenido transversal en todas las áreas del conocimiento.

Parte 5. Diferentes propuestas concretas a considerar en la política educativa regional.

 

Parte 4. Extremadura como contenido específico y contenido transversal en todas las áreas del conocimiento.

Hablar de la cohesión regional nos lleva a pensar en el desarrollo económico, social, cultural, etc., dando sentido a la evolución de sociedad extremeña, analizando los factores que han condicionado su desarrollo y describiendo y conociendo de sus potencialidades y deficiencias.

A este respecto, de poco vale, aunque pueda tener interés, que los estudiantes recitaran en la escuela de memoria la lista de conquistadores extremeños como nosotros recitábamos la lista de los reyes godos. Esa concepción de la historia basada en fechas y nombres de guerras y gobernantes, sin darle sentido a la evolución de la sociedad extremeña aporta muy poco a los fines de la cohesión social y al conocimiento general. Además, Extremadura tiene poca presencia en ese relato histórico de reyes y nombres porque no hemos sido una región con influencia duradera en las esferas del poder central, salvo en algunos momentos muy concretos. Pero, es evidente que Extremadura que representa el 8,2 % del territorio de España ha tenido un papel en la historia de la península ibérica.

El concepto de historia que hemos padecido y que definiríamos como la “sucesión de hechos que se suceden sucesivamente”, no nos vale para lo que hoy aquí planteamos si no reflexionamos sobre la relevancia de los acontecimientos vividos, sus causas y consecuencias, duración, etc. generando ideas sobre su desarrollo que nos lleven a comprender el pasado y el presente y plantearnos un futuro diferente.

También, si hablamos de geografía no hablamos solo de saber los nombres de ciudades y ríos como cuando nos aprendíamos de memoria los nombres de los partidos judiciales de todas las provincias españolas, sino que nos referimos a conocimiento del medio natural, social y cultural, para analizarlo, comprenderlo y proponer vías para su desarrollo. En general, no debemos disociar el conocimiento del medio natural (agua, dehesa, regadíos, …) del conocimiento del medio social y económico, que se ha desarrollado condicionado por lo anterior. En Extremadura esto es fácil de entender, porque la actividad económica depende, en gran medida del campo, de la agricultura y ganadería, del agua, … lo que condiciona toda nuestra red social y cultural. Esto es tan obvio, que no entiendo que no se profundice más en la unión de estas dos áreas del conocimiento (conocimiento del medio natural y conocimiento del medio social) como se insiste en el nuevo currículo, en los primeros niveles o que se critique esta unión (En algunos países Geografía es una titulación de ciencias). La agenda para el desarrollo sostenible tiene que aparecer en nuestro ámbito educativo.

 

Necesidad de un relato consensuado científicamente y dinámico proporcionado por los especialistas de la historia de Extremadura.

Decía, al inicio, que es necesario saber cuál es la idea que va a permitir la cohesión en este espacio común que llamamos Extremadura, y esto solo puede venir del relato que hagamos de nuestra tierra y del perfil alcanzado de las personas cuando terminen su formación académica.

Además, en la visión más extendida de lo que ha sucedido en nuestra tierra ha preponderado, aunque no se reconozca explícitamente, un tamiz ideológico (político, religioso, cultural, etc.) que ha dificultado profundizar sobre lo que ha sido nuestra historia. A este respecto, entiendo que tendríamos que superar esta narración para encontrar una narración común y consensuada científicamente, que no significa única ni uniforme. A este respecto, quiero poner en valor la investigación realizada en la Universidad de Extremadura que ha ayudado mucho al conocimiento real de nuestra historia y, en general, de nuestra región, aunque sigue faltando dar a conocer, al conjunto de los extremeños, los resultados de esta investigación en documentos más divulgativos y accesibles a la mayoría de la población.

Pongo un ejemplo, posiblemente incompleto o impreciso, de lo que quiero decir respecto de la historia. En estos últimos años he intensificado la lectura sobre la historia de Badajoz queriendo hacer un timeline, al objeto de contarla con problemas de matemáticas y para ello recurro a publicaciones de investigadores y publicaciones contrastadas. El análisis de estos documentos indica el olvido de largos periodos y situaciones importantes para el desarrollo local y, por ende, regional, aunque investigados, que parecen no tener interés para ser dadas a conocer y que podrían, por ejemplo, modificar nuestra visión de la historia local, incluso de nuestras relaciones con Portugal. Así, por ejemplo, se nos insiste en los periodos de guerra entre ambas naciones y aunque es verdad que han sido muchas, se ignoran los periodos de colaboración y trabajos conjuntos a lo largo de la raya, lo que revertiría esa falsa idea de que los habitantes del entorno de la frontera siempre han vivido de espaldas y en guerra permanente, imagen que los ciudadanos rayanos estamos superando de manera rotunda a través de la convivencia.

Otro aspecto, nada anecdótico y posiblemente en la misma línea de lo anterior, se ha puesto de manifiesto estos últimos años al recuperar la “reconquista cristiana de Badajoz” como el hecho histórico que señalaría la identidad de nuestra ciudad. Siendo un acontecimiento de indudable trascendencia, no me gusta este lenguaje guerrero-católico por lo que encierra en sí mismo y porque parece ignorar o desconsiderar los más de 500 años de influencia musulmana en Badajoz y Extremadura, de la que hablan magníficamente los historiadores.

Se trata de lograr un relato asumido y dinámico de la evolución de Extremadura que huya de tópicos muy superados y poco consistentes, en la línea de lo que los investigadores actuales, más profesionalizados, nos están transmitiendo. Un relato que conectaríamos con la propuesta de enseñanza y aprendizaje que nos indica partir del entorno cercano, que hemos comentado con anterioridad, y que ayudaría a la formación de ciudadanos críticos y reflexivos y comprometidos con la sociedad que les toca vivir. De esta manera, teniendo en cuenta una nueva concepción de la enseñanza y este nuevo relato podríamos hacer un planteamiento para que las instituciones educativas y culturales de la región lo consideren y lo integren en las programaciones escolares, en los centros de formación inicial y permanente del profesorado.

A este respecto, el entorno inmediato, es decir Extremadura, sería un recurso natural, útil y necesario para la enseñanza y el aprendizaje en cualquier materia.

miércoles, 17 de agosto de 2022

Extremadura como entorno inmediato para la enseñanza y el aprendizaje - Parte 3.

Qué y cómo reflejar Extremadura en la enseñanza primaria y secundaria.

Desde el punto de vista académico en la escuela es necesario modificar los organizadores curriculares si queremos que los estudiantes, en todos los niveles, consideren entre sus aprendizajes participar en una obra común que llevaría a la búsqueda de la cohesión en Extremadura. Consecuentemente, hay que potenciar una educación que fomente la creatividad y la curiosidad, la colaboración y el trabajo en equipo, la participación activa, crítica y responsable en el entorno inmediato, la investigación e innovación como una actitud y hábito ante las tareas, etc., dotando a los estudiantes de las herramientas básicas personales, sociales y profesionales para desarrollar su vida en sociedad. Y eso no se aprende porque se les explique a los aprendices, ya que se adquiere a partir de la experiencia/reflexión en el progreso de las actividades que se desarrollen en el aula y fuera del aula, generando conocimiento y metaconocimiento. Ello sugiere modificaciones de contexto, contenido y procedimiento de las actuales actividades y tareas se les proponen. En este sentido, habría que desarrollar nuevas propuestas que permitan salir del marco del centro educativo para fomentar otras actividades complementarias (paseos didácticos, colaboración entre centros, visitas a empresas y museos, …), en relación con la realidad social, económica y cultural que son las que favorecen, más claramente, la integración y transversalidad del conocimiento en relación al entorno inmediato. No olvidemos que el fin de la educación no debe ser la mera adquisición de contenidos, sino aprender a utilizarlos ante las situaciones que abordamos en nuestra vida. Para ello, como se asume en muchas ocasiones “más vale una cabeza bien hecha, que una bien llena”, y que en la educación matemática traducimos por “hacer matemáticas, más que saber matemáticas”. Obviamente, es necesario conocer y hacer.

 Esta relación con el entorno social, cultural, económico, … no es nueva, y hablar de la cohesión en Extremadura no es solo de las asignaturas de historia y geografía, que parecieran que fueran las más implicadas en la búsqueda de la identidad regional. Es una consideración básica de las teorías del aprendizaje que sugieren contextualizar las tareas escolares en el entorno inmediato, en cuestiones y problemas reales y familiares proporcionando situaciones de aprendizaje significativas y relevantes como elemento de motivación. De esta manera, se daría significado a los conocimientos, y habría más garantía de movilización de estos aprendizajes en situaciones futuras. Esto es, aprender a aprender, que es lo que les permitirá afrontar las situaciones futuras con ciertas garantías.

Evidentemente, asumimos el objetivo de integrar todas las áreas del conocimiento curricular entre sí, y con las diferentes variables del comportamiento de la persona (actitud, emociones, creatividad, etc.). Los factores afectivos y cognitivos se condicionan inevitablemente y su integración favorece el desarrollo de los aprendices. En mi caso, como docente e investigador en el campo de la educación matemática hemos desarrollado diferentes proyectos, desde hace muchos años, integrando estos aspectos afectivos y cognitivos en la resolución de los problemas de matemáticas, buscando favorecer la alfabetización matemática de los estudiantes que les permitiera mirar el entorno y su propia realidad con ojos matemáticos.


lunes, 15 de agosto de 2022

Extremadura como entorno inmediato para la enseñanza y el aprendizaje - Parte 2.

Educación vs Enseñanza y Aprendizaje. 

Supongo que para este foro lo que se nos pide es hablar de la educación y la cohesión regional en relación al sistema educativo extremeño y de qué manera su desarrollo podría marcar un perfil de los estudiantes al terminar su periodo de formación. Esta propuesta nos lleva directamente a otro dilema, ¿cuál es el perfil que deseamos de los egresados extremeños para que favorezcan la cohesión regional?

Dentro de esa multiplicidad de significado del término educación quiero incidir en la diferenciación entre “Educación” y “Enseñanza y aprendizaje” que, en numerosas ocasiones no se tiene en cuenta, generando una confusión en los medios sobre el contenido de lo que debería ser, por ejemplo, el pacto educativo.

A este respecto, entiendo que el aspecto más importante, y el que más podría influir en la formación de las próximas generaciones, es la modificación curricular y, consecuentemente, del proceso de enseñanza y aprendizaje, donde creo que hay acuerdo entre la mayoría de los especialistas de diferentes áreas, pero que no se refleja en el desarrollo concreto de las políticas educativas. Ahora con la publicación de los nuevos currículos, cuyas orientaciones están muy cercanas a lo que se habla en el Club Senior sobre emprendimiento, conocimiento y participación en el entorno, creatividad para afrontar situaciones e imaginar soluciones, trabajo individual y en equipo, … se presenta una buena oportunidad para modificar un sistema de enseñanza/aprendizaje muy conservador en la región por otro más dinámico y eficaz. A modo de ejemplo, se insiste en que siendo importante la adquisición de contenidos, esto no tendría mucho sentido sino se aprende a utilizarlos para comprender la realidad y diseñar soluciones a las necesidades que encontramos en nuestro entorno, inmediato o lejano, a medio y a largo plazo, en referencia a todos los ámbitos: personal, humanístico, cultural, artístico, socioeconómico, científico y tecnológico.

Quiero entender que esta sería una de las ideas básicas de los organizadores de estas jornadas porque el deseo de todos es lograr una generación de extremeños que incidan en nuestro entorno inmediato de una manera consciente, rigurosa, creativa, con conocimiento, motivación intrínseca y extrínseca, … porque es la única manera de garantizar un buen futuro para nuestra tierra.

Esta referencia al perfil del egresado significa realizar nuevas propuestas dentro de la enseñanza reglada en tres aspectos. En primer lugar, en las actividades de aula para favorecer nuevas actitudes y hábitos en la línea de lo señalado anteriormente. En segundo lugar, reforzar las actividades complementarias, como pudieran ser la Semana de Extremadura en la Escuela. Finalmente, estas dos cuestiones, tendrían que ser contempladas como actividades importantes en los centros de formación inicial de profesores y, también, en los de formación permanente de profesores, con más intensidad en estos últimos que necesitan una transformación radical en Extremadura.

Paralelamente, tendría que diseñarse un programa de actuación desde los centros escolares para potenciar la enseñanza no reglada, aquella que se desarrolla fuera del aula, y que relaciona a los estudiantes con la realidad de la región a través del contacto con instituciones y asociaciones públicas y privadas, independientemente de que estas sean explícitamente cercanas al mundo educativo o no. En el primer caso, podríamos considerar los museos ya que resulta muy triste que muchos escolares terminen el periodo escolar y universitario sin haber visitado, ni siquiera, los principales museos de su localidad, en el caso de Badajoz, o de su comarca en toda Extremadura y que, en muchos casos, ignoren su existencia. Pero, también, es necesario conocer cómo se desarrolla la región en otros ámbitos como los económicos o sociales y para ello es necesario la interacción con la realidad empresarial, comercial, social, cultural, etc. que nos rodea y tener conocimiento de que en nuestro entorno hay una actividad que necesitará de la participación de los actuales escolares en el futuro. La formación de nuestros estudiantes tiene que ir más allá de la adquisición de conocimiento de las materias tradicionales, para trascender a una actitud personal y social que permita poner en valor esos conocimientos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) en relación con el entorno que le toque vivir.

Es necesario que la realidad extremeña se refleje en la esfera de la educación desde los primeros pasos hasta el final de los ciclos universitarios o de formación profesional y eso se hace desde las actividades de aula, desde las actividades complementarias y desde el fomento de la enseñanza no reglada.

Obviamente, todo lo anterior se realizaría con la implicación directa de la Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura, a través de los centros de formación, inicial y permanente de profesores, si queremos garantizar cierta continuidad y, necesariamente, en relación directa con los profesores que serían los verdaderos agentes de este cambio. 

lunes, 25 de julio de 2022

Extremadura como entorno inmediato para la enseñanza y el aprendizaje. Índice y parte - 1

Los primeros días de junio de 2022 se celebraron en Guadalupe


(Cáceres) unas jornadas sobre la cohesión regional, organizadas por el Club Senior de Extremadura. El contenido de las ponencias y debates se encuentra recogida en el libro Extremadura. Identidad, Cohesión y Desarrollo, editado por el propio Club Senior, que puede ser adquirido en las librerías.

Os dejo, en cinco entradas sucesivas, mi aportación al libro, en el apartado sobre El papel de la educación como herramienta de cohesión.

Parte 1. Educación es un término polisémico.

Parte 2. Educación vs Enseñanza y Aprendizaje.

Parte 3. Qué y cómo reflejar Extremadura en la enseñanza.

Parte 4. Extremadura como contenido específico y contenido transversal en todas las áreas del conocimiento.

Parte 5. A modo de sugerencia señalo diferentes propuestas concretas.

 

Parte 1. Educación es un término polisémico.

Se me pide reflexionar sobre el papel de la educación para facilitar la cohesión regional como instrumento de desarrollo económico y social de la Extremadura, lo que significa mirar al futuro, desde el presente y el pasado. Empecé esta reflexión analizando el significado del vocablo “cohesión” que la RAE define como el grado de integración de la ciudadanía en su comunidad, y que la relaciona con la acción de adherirse o reunirse en torno a una idea, un concepto o un espacio común. Aparece, también, una expresión derivada al hablar de la “cohesión social” relacionada con la integración, participación, conductas compartidas, etc. Por ello, he optado por reflexionar sobre cuál sería el papel de la educación para encontrar esa idea o ideas comunes en la búsqueda de la cohesión social, que motive a los estudiantes a adherirse a este espacio común que llamamos Extremadura, que es en el que nos ha tocado nacer y vivir.

El término educación, como aquellos vocablos que se utilizan muy frecuentemente, tiene múltiples significados según el contexto o el foro donde se utilice. Es decir, es una palabra polisémica.

De esta manera podemos decir “Es una persona educada”, o recriminar una acción “Niño, ¿qué educación te han dado tus padres?”, relacionándola con ciertos comportamientos personales que admitimos convenientes o no, aunque no todos los entendemos de la misma manera. En esta línea, también podemos referirnos a “los problemas de la educación primaria o secundaria” y en este caso tendremos que precisar si nos referimos a los problemas de convivencia en los centros o a la relación conflictiva de los estudiantes con sus profesores, entre otras situaciones. Es frecuente que en el desarrollo de estos debates se indique “lo mal que está la educación entre los jóvenes actuales”, frase tradicional desde la época de Sócrates, en todos los periodos.

En otras ocasiones, relacionamos la educación directamente con los resultados académicos que identificamos con una calificación numérica y hablamos del fracaso escolar, sin tener claro a que nos referimos cuando utilizamos esta expresión. Por ejemplo, se dice “qué mal está la educación en España” cuando nos cuentan los resultados del informe PISA, que muy pocas personas han leído y estudiado, y del que los medios de comunicación suelen hacer un análisis sesgado lejos de la evaluación de los sistemas educativos que hace el propio informe. En este sentido, relacionamos la educación con los procesos de enseñanza y aprendizaje más que con comportamientos de personas.

Toda mi vida profesional me ha ocupado y preocupado la “Educación matemática” y puedo decir que hay perspectivas diferentes y, en algunos casos, contradictorias a partir del significado de cada uno de los dos vocablos educación y matemática, y de la integración de los mismos.

lunes, 24 de enero de 2022

Arte y robótica en el MUBA. Una actividad de los alumnos de 6º de Primaria del Colegio Lope de Vega de Badajoz. Enhorabuena.

Hace unos días, visitando el MUBA (Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz) pude ver el magnífico trabajo que alumnos de sexto curso de primaria del colegio Lope de Vega de Badajoz han realizado, guiados por su profesor Daniel Pérez Leitón.

A propuesta del profesor los alumnos han reproducido la escultura 'San Vicente de Paul' de Gamero Gil y el cuadro 'Portugueses en Badajoz' de Adelardo Covarsí, robotizando algunos de sus elementos.

Robotizar el arte. Diputación Provincial de Badajoz.



Por supuesto, eran los alumnos los que describían su trabajo, mostrando su satisfacción tanto por el resultado como por la actividad desarrollada. Desde mi perspectiva docente, no puedo más que agradecer al profesor, colegio y a la Diputación Provincial esta actividad que muestra lo interesante y educativo que es integrar en una misma tarea diferentes áreas del conocimiento. En este caso, arte, ciencia y técnica.




Alumnos del Colegio Lope de Vega de Badajoz exponen en el MUBA dos piezas de arte Robotizadas. regiondigital.com 


jueves, 1 de abril de 2021

Actividades de la Comisión de Ciencias de las Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País de Badajoz.

Hace tiempo que en la RSEEAP de Badajoz funciona una Comisión de Ciencias, en esta época magníficamente dirigida por Carmen Barriga Ibars, Catedrática de Universidad de Fisiología de la Universidad de Extremadura. Actualmente, se están organizando diferentes actividades con personalidades de ciencia que trabajan en diversos lugares, fuera y dentro de nuestro país.

Todas las intervenciones pueden seguirse por streaming los días correspondientes o en el canal youtube de la propia sociedad.

En HOY (01/04/2021) viene una carta al director en el que alaba una de estas intervenciones, realizada por la doctora Elena Pinilla.



martes, 1 de septiembre de 2020

Feria del Libro en Badajoz, del 11 al 20 de septiembre de 2020



Este año, además de un buen programa, presentaré el libro "Mirar la ciudad con ojos matemáticos. Itinerarios matemáticos por Badajoz". En la primera parte del libro hago unas consideraciones generales sobre los paseos matemáticos como recurso didáctico para la enseñanza/aprendizaje de las Matemáticas.


La segunda parte describe una ruta matemática por el Casco Antiguo de Badajoz, dividido en seis itinerarios.

      

Itinerario I.       Inicio de la ruta en el Puente Viejo y Puerta Palma.

Itinerario II.      Desde Puerta Palma a la Plaza de La Soledad.

Itinerario III.     La Alcazaba de Badajoz.

       Itinerario IV.     Camino de la Plaza de España.

       Itinerario V.      La Plaza de Cervantes o Plaza de San Andrés.

       Itinerario VI.     Hacia la Plaza de San Francisco.

sábado, 6 de junio de 2020

8 de marzo de 2020. Artículo de Julio Llamazares en El País (06/06/2020)

Os transcribo el artículo que Julio LLamazares publica en El País (06/06/2020) sobre la campaña de acusaciones del Partído Populara y VOX contra el gobierno legítimo de España. Me ha parecido tan claro que me he permitido hacerlo mío.






"8 de marzo

Para la ultraderecha española la mujer sigue siendo la responsable de todo, de la expulsión del Paraíso a hoy

El 8 de marzo de 2020, aparte de las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer, se celebraron en España el congreso del partido ultraderechista Vox, las elecciones del de Ciudadanos, innumerables partidos de fútbol (solo a uno de ellos, el Betis-Real Madrid, acudieron 50.000 personas), corridas de toros, conciertos y otros espectáculos, la gente acudió en masa a misa a las iglesias, tomó el aperitivo después, llenó los bares y restaurantes, incluso los teatros y los cines por la noche, pero a la ultraderecha española lo único que le importan son las manifestaciones de las mujeres, a las que considera el principal foco de transmisión del coronavirus. A la ultraderecha española, en su fijación con las feministas, ni siquiera le importa que al día siguiente solo en Madrid 2,5 millones de personas (el País Vasco al completo, en palabras orgullosas de la presidenta Ayuso) viajaran hacinadas en el metro para ir a trabajar.

Para la ultraderecha y la derecha españolas, en su estrategia de acoso y derribo del Gobierno, las feministas son munición pesada, lo que demuestra su poco aprecio por sus reivindicaciones, como ya demostró en anteriores ediciones del 8-M. Si no, ¿por qué no ha denunciado al Gobierno por permitir también ese día la celebración de misas, partidos de fútbol, conciertos y otras concentraciones y solo lo ha hecho por las de las mujeres? ¿Es que Isabel Díaz Ayuso o Ana Pastor, por poner dos ejemplos de mujeres conocidas del PP, se contagiaron en las manifestaciones feministas sin haber participado en ellas? ¿Es que los miles de contagiados y muertos en las residencias de ancianos cogieron también el coronavirus en esas manifestaciones?

La justicia dirá si el delegado del Gobierno en Madrid prevaricó o no por permitir la manifestación del Día Internacional de la Mujer cuando, según los denunciantes, conocía ya su peligrosidad (por cierto, pregunto yo: ¿por qué no han sido imputados también los delegados del Gobierno en otras autonomías que hicieron lo mismo que él?), pero, diga lo que diga la justicia, la ultraderecha española ya ha dictado sentencia: la culpa de la propagación del coronavirus en nuestro país la tienen las feministas. Y, más en concreto, las ministras del Gobierno, por alentarlas y participar en ellas. Que su misma participación sea una prueba de su desconocimiento del riesgo de hacerlo (salvo que, además de feministas, sean idiotas) poco le importa a una ultraderecha cuya consideración del feminismo está a la par del respeto que la mujer le merece más allá de sus declaraciones pomposas de admiración a lo Manolo Escobar o a lo Julio Iglesias.

El 8 de marzo se celebraron manifestaciones feministas en todas las grandes ciudades del mundo sin que se sepa de ningún Gobierno que haya sido denunciado por autorizarlas. Tampoco lo fue el Gobierno británico por permitir dos días después la celebración del partido de Champions Liverpool-Atlético de Madrid, que reunió a 60.000 espectadores en las gradas. Vistas desde la perspectiva de hoy, parece evidente que autorizar esas concentraciones fue una equivocación, pero de ahí a considerarlas intencionadas dista un mundo, el que separa a la oposición europea de la española, que, aparte de acusar al Gobierno poco menos que de asesinato, culpa a las feministas en exclusiva de la expansión del coronavirus, olvidando que el mismo día de sus concentraciones hubo muchísimas otras y demostrando así su animadversión hacia un movimiento que les pone muy nerviosos porque choca directamente con su pensamiento. Para la ultraderecha española, la mujer sigue siendo la responsable de todo, desde la expulsión del Paraíso hasta hoy."

viernes, 8 de mayo de 2020

Próximos a entrar en la fase 1. No olvidemos las recomendaciones de seguridad. Nos jugamos mucho.

Llevamos unas semanas muy duras, como nunca hubiéramos imaginado. Parece que estamos saliendo de ello y, sin haber pasado a la siguiente fase, muchas personas ya se han olvidado de lo que llevamos, de las transmisión del virus y, parece ser, que también de los miles de muertos y enfermos.

Aunque la gran mayoría de los ciudadanos es consciente de lo que nos jugamos en los próximos días ya hay que ha renunciado definitivamente al uso de las mascarilla (fundamentalmente los jóvenes) y se empiezan a ver corros de personas hablando como si nada hubiera pasado, sin medidas de protección y sin guardar las distancias. Una sola persona puede infestar a miles, en pocas horas y días.

Os dejo un escrito que está circulando por la red y que me parece acertado:

El 11 de mayo comenzará quizás la fase más peligrosa, la fase 1.
Muchos entendieron que podrán volver a la vida anterior y desafortunadamente, estamos lejos de poder volver a la vida anterior. En la fase 0, se están cometiendo graves errores.

En la fase 1, aún no podremos besar a quien queremos,  no podremos ser libres de pasar el rato con quien queremos, los largos viajes en coche con nuestras familias, los domingos pasados en mesas largas, caricias, besos etc. 

Mascarilla quirúrgica bien colocada sobre boca y nariz, guantes y distancia social, son necesarias, tanto en lugares cerrados, transporte público cómo en aglomeraciones 

La fase 1 comienza, no porque el peligro haya pasado sino porque el país iría cada vez a una ruina mayor, se precisa reanudar la actividad productiva, hay muchas familias que ya no tienen dinero, no pueden mantenerse en casa. Hay familias que pasan hambre, necesitan trabajar. 

El 11 de mayo hemos de ser conscientes que el virus no va a cambiar, que el peligro podría aumenta si no somos disciplinados y responsables, habrá  más personas en circulación. 

Muchos esperan con alegría el 11 de mayo y no, no es agua de mayo, es momento de ser solidarios con nuestros conciudadanos, de no bajar la guardia. 

Somos un pueblo obediente y disciplinado en una gran mayoría. Debemos ser capaces de llegar a la fase 2 sin más víctimas e infectados que hemos llegamos a la fase 1.
Por ti, por tu familia, por tus seres queridos y amistades, cuídate, cuídalos, cuídame, cuidémonos entre tod@s.

Ya hemos tenido demasiado sufrimiento, demasiadas muertes seamos responsables!!!! .

miércoles, 8 de abril de 2020

Yuval Noah Harari, Historiador y Filósofo. El mundo después del coronavirus.

Yuval Harari. La Vanguardia coronavirus
Yuval Harari. La Vanguardia
El mundo después del coronavirus
Os dejo el texto publicado en La Vanguardia el 06/04/2020. 


La humanidad se enfrenta a una crisis mundial. Quizá la mayor crisis de nuestra generación. Las decisiones que tomen los ciudadanos y los gobiernos en las próximas semanas moldearán el mundo durante los próximos años. No sólo moldearán los sistemas sanitarios, sino también la economía, la política y la cultura. Debemos actuar con rapidez y resolución. Debemos tener en cuenta, además, las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones. Al elegir entre alternativas, hay que preguntarse no sólo cómo superar la amenaza inmediata, sino también qué clase de mundo queremos habitar una vez pasada la tormenta. Sí, la tormenta pasará, la humanidad sobrevivirá, la mayoría de nosotros seguiremos vivos... pero viviremos en un mundo diferente.
Muchas medidas a corto plazo tomadas durante la emergencia se convertirán en parte integral de la vida. Esa es la naturaleza de las emergencias. Aceleran los procesos históricos. Decisiones que en tiempos normales llevarían años de deliberación se aprueban en cuestión de horas. Tecnologías incipientes o incluso peligrosas se introducen a toda prisa, porque son mayores los riesgos de no hacer nada. Países enteros hacen de cobayas en experimentos sociales a gran escala. ¿Qué ocurre cuando todo el mundo trabaja desde casa y se comunica sólo a distancia? ¿Qué ocurre cuando escuelas y universidades dejan de ser presenciales? En tiempos normales, los gobiernos, las empresas y las juntas educativas no aceptarían nunca llevar a cabo semejantes experimentos. Pero no son estos tiempos normales.
En este momento de crisis, nos enfrentamos a dos elecciones particularmente importantes. La primera es entre vigilancia totalitaria y empoderamiento ciudadano. La segunda es entre aislamiento nacionalista y solidaridad mundial.

Vigilancia “hipodérmica”.
Con el fin de detener la epidemia, toda la población debe seguir ciertas pautas. Hay dos formas principales de lograrlo. Un método es que el gobierno vigile a la población y castigue a quienes incumplan las reglas. Hoy, por primera vez en la historia humana, la tecnología hace posible vigilar a todo el mundo todo el tiempo. Hace cincuenta años, el KGB no podía seguir a 240 millones de ciudadanos soviéticos las 24 horas del día, ni aspirar a procesar de modo eficaz toda la información reunida. Debía recurrir a agentes y analistas humanos y le resultaba sencillamente imposible colocar a un agente tras cada persona. Sin embargo, ahora los gobiernos pueden recurrir a ubicuos sensores y potentes algoritmos, por lo que no necesitan espías de carne y hueso.
En su batalla contra la epidemia del coronavirus, varios gobiernos han desplegado ya las nuevas herramientas de vigilancia. El caso más notable es China. Escudriñando los teléfonos de los ciudadanos, haciendo uso de cientos de millones de cámaras con reconocimiento facial y obligando a las personas a controlar su temperatura y situación médica e informar sobre ellas, las autoridades chinas no sólo son capaces de determinar rápidamente quiénes son los posibles portadores del coronavirus, sino también de seguir sus movimientos e identificar a quienes entran en contacto con ellos. Toda una gama de aplicaciones para el móvil, advierten a los ciudadanos de la proximidad de personas infectadas.
Esa clase de tecnología no se limita a Asia oriental. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu autorizó recientemente el despliegue por parte del Servicio de Seguridad General de la tecnología de vigilancia normalmente reservada a la lucha contra el terrorismo para seguir a pacientes con coronavirus. El correspondiente subcomité parlamentario se negó a autorizar la medida, pero Netanyahu la impuso con un “decreto de emergencia”.

Hay que elegir entre vigilancia totalitaria y empoderamiento ciudadano; y entre aislamiento nacionalista y solidaridad mundial.
Cabría argumentar que todo esto no tiene nada de nuevo. En los últimos años, los gobiernos y las empresas han recurrido a tecnologías cada vez más sofisticadas para rastrear, vigilar y manipular a las personas. Sin embargo, si no tenemos cuidado, la epidemia podría marcar un importante hito en la historia de la vigilancia. No sólo porque cabe la posibilidad de que normalice el despliegue de los instrumentos de vigilancia masiva en países que hasta ahora los habían rechazado, sino también porque supone una drástica transición de una vigilancia “epidérmica” a una vigilancia “hipodérmica”.
Hasta la fecha, cuando tocábamos la pantalla del móvil y clicábamos sobre un enlace, el gobierno quería saber sobre qué clicaba exactamente nuestro dedo. Sin embargo, con el coronavirus, el objeto de atención se desplaza. El gobierno quiere saber ahora la temperatura del dedo y la presión sanguínea bajo la piel.

El pudín de emergencia
Uno de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de comprender en qué punto nos encontramos en relación con la vigilancia es que ninguno de nosotros sabe exactamente cómo somos vigilados ni que ocurrirá en los próximos años. La tecnología de la vigilancia se desarrolla a una velocidad de vértigo y lo que parecía ciencia ficción hace 10 años es hoy una noticia desfasada. Hagamos un experimento mental. Imaginemos un hipotético gobierno que exige a todos los ciudadanos que llevemos una pulsera biométrica para vigilar la temperatura corporal y el ritmo cardíaco las 24 horas del día. Los algoritmos estatales almacenan y analizan los datos resultantes. De ese modo sabrán que estamos enfermos antes incluso de que lo sepamos nosotros mismos, y también sabrán dónde hemos estado y con quién nos hemos reunido. Sería posible reducir de modo drástico las cadenas de infección e incluso frenarlas por completo. Presumiblemente semejante sistema sería capaz de detener en seco la epidemia en un plazo de días. Maravilloso, ¿verdad?
El inconveniente, claro está, es que legitimaría un nuevo y espantoso sistema de vigilancia. Si alguien sabe, por ejemplo, que he clicado en un enlace de Fox News en lugar de hacerlo en uno de la CNN, aprenderá algo acerca de mis opiniones políticas y quizás incluso de mi personalidad. Ahora bien, si puede vigilar lo que me sucede con la temperatura corporal, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco mientras veo las imágenes, puede aprender lo que me hace reír, lo que me hace llorar y lo que realmente me enfurece.
Resulta crucial recordar que la ira, la alegría, el aburrimiento y el amor son fenómenos biológicos como la fiebre y la tos. La misma tecnología que identifica la tos podría también identificar las risas. Si las empresas y los gobiernos empiezan a recopilar datos biométricos en masa, pueden llegar a conocernos mucho mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos, y entonces no sólo serán capaces de predecir nuestros sentimientos sino también manipularlos y vendernos lo que quieran, ya sea un producto o un político. Semejante vigilancia biométrica haría que las tácticas de hackeo de datos de Cambridge Analytica parecieran de la Edad de Piedra. Imaginemos a Corea del Norte en 2030, cuando todos los ciudadanos deban llevar una pulsera biométrica las 24 horas del día. Si al escuchar un discurso del Gran Líder la pulsera capta señales de ira, ya podemos despedirnos de todo.
Es posible, por supuesto, defender la vigilancia biométrica como medida temporal adoptada durante un estado de emergencia. Una medida que desaparecería una vez concluida la emergencia. Sin embargo, las medidas temporales tienen la desagradable costumbre de durar más que las emergencias; sobre todo, si hay siempre una nueva emergencia acechando en el horizonte. Mi país natal, Israel, por ejemplo, declaró durante su guerra de independencia de 1948 un estado de emergencia con el que se justificaron una serie de medidas temporales, desde la censura de prensa y la confiscación de tierras hasta unas normas especiales para hacer pudin (no es broma). La guerra de independencia se ganó hace mucho tiempo, pero Israel nunca ha suspendido el estado de emergencia y no ha logrado abolir muchas de las medidas “temporales” de 1948 (clementemente, el decreto de emergencia acerca del pudín se abolió en 2011).
Incluso cuando las infecciones por coronavirus se reduzcan a cero, algunos gobiernos ávidos de datos podrían argumentar que necesitan mantener los sistemas de vigilancia biométrica porque temen una segunda oleada de la epidemia, o porque una nueva cepa de ébola se está extiendo por el África central, o porque... ya ven por dónde va la cosa. En los últimos años se está librando una gran batalla en torno a nuestra intimidad. La crisis del coronavirus podría ser el punto de inflexión en ella. Porque, cuando a la gente se le da a elegir entre la intimidad y la salud, suele elegir la salud.

La policía del jabón.
En el hecho de pedir a la gente que elija entre intimidad y salud reside, en realidad, la raíz misma del problema. Porque se trata de una falsa elección. Podemos y debemos disfrutar tanto de la intimidad como de la salud. Es posible proteger nuestra salud y detener la epidemia de coronavirus sin tener que instituir regímenes de vigilancia totalitarios, sino más bien empoderando a los ciudadanos. En las últimas semanas, algunos de los esfuerzos que más éxito han tenido a la hora de contener la epidemia han sido los organizados por Corea del Sur, Taiwán y Singapur. Aunque esos países hicieron uso de las aplicaciones de seguimiento, han confiado mucho más en las pruebas exhaustivas, la información veraz y la cooperación voluntaria de una población bien informada.
La vigilancia centralizada y los castigos severos no son la única forma de hacer cumplir unas pautas beneficiosas. Cuando se comunica hechos científicos a la población y ésta confía en que las autoridades públicas les transmitirán esos hechos, los ciudadanos pueden hacer lo correcto sin necesidad de la vigilancia de un Gran Hermano. Una población automotivada y bien informada suele ser mucho más poderosa y eficaz que una población controlada e ignorante.
Consideremos, por ejemplo, el hecho de lavarnos las manos con jabón. Ha sido uno de los mayores avances de la historia de la higiene humana. Ese sencillo acto salva millones de vidas todos los años. Aunque es algo que damos por hecho, no fue hasta el siglo XIX cuando los científicos descubrieron la importancia de lavarse las manos con jabón. Antes, incluso médicos y enfermeras pasaban de una operación quirúrgica a otra sin lavarse las manos. Hoy miles de millones de personas lo hacen diariamente, no porque tengan miedo de la policía del jabón, sino porque entienden los hechos. Me lavo las manos con jabón porque sé cosas acerca de los virus y las bacterias, entiendo que esos pequeños organismos causan enfermedades y sé que el jabón puede acabar con ellos.
Sin embargo, para lograr tal nivel de conformidad y cooperación, se precisa confianza. La gente tiene que confiar en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación. En los últimos años, los políticos irresponsables han socavado de forma deliberada la confianza en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación. Ahora esos mismos políticos irresponsables podrían verse tentados de tomar la senda del autoritarismo, argumentando que no cabe confiar en que la población haga lo correcto.

Si gobiernos y empresas reúnen datos biométricos en masas, sabrán más de nosotros que nosotros mismos.
Por lo general, una confianza que se ha erosionado durante años no puede reconstruirse de la noche a la mañana. Sin embargo, no son estos tiempos normales. En un momento de crisis, las mentes también pueden cambiar con rapidez. Podemos mantener amargas discusiones con nuestros hermanos durante años, pero cuando ocurre alguna emergencia descubrimos de repente una reserva oculta de confianza y amistad, y corremos a ayudarnos mutuamente. En lugar de construir un régimen de vigilancia, no es demasiado tarde para reconstruir la confianza de la gente en la ciencia, las autoridades públicas y los medios de comunicación. No cabe duda de que debemos hacer uso también de las nuevas tecnologías, pero esas tecnologías deberían empoderar a los ciudadanos. Estoy a favor de controlar mi temperatura corporal y mi presión sanguínea, pero esos datos no deberían utilizarse para crear un gobierno todopoderoso. Esos datos deberían hacer que yo pueda tomar decisiones personales más informadas, y también que el gobierno responda de sus decisiones.
Si pudiera hacer un seguimiento de mi propia situación médica las 24 horas del día, no sólo sabría si me he convertido en un peligro para la salud de otras personas, sino también qué costumbres contribuyen a mi propia salud. Y si pudiera acceder a estadísticas fiables sobre la propagación del coronavirus y analizarlas, me encontraría en capacidad de juzgar si el gobierno me está diciendo la verdad y si está adoptando las políticas adecuadas para combatir la epidemia. Siempre que se hable de vigilancia, debemos recordar que la misma tecnología de vigilancia no sólo puede utilizarse por los gobiernos para vigilar a los individuos, sino también por los individuos para vigilar a los gobiernos.
Por lo tanto, la epidemia de coronavirus constituye un importante test de ciudadanía. En días venideros, la elección de todos debería ser confiar en los datos científicos y los expertos en salud, en lugar de hacerlo en teorías conspirativas sin fundamento alguno y en políticos interesados. Si no tomamos la decisión correcta, quizá nos encontremos renunciando a nuestras más preciadas libertades, convencidos de que ésa es la única manera de salvaguardar nuestra salud.

Necesitamos un plan mundial
La segunda elección importante a la que debemos enfrentamos es entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad mundial. Tanto la propia epidemia como la crisis económica resultante son problemas mundiales. Sólo pueden resolverse eficazmente mediante la cooperación mundial.
En primer lugar, para derrotar el virus necesitamos ante todo compartir globalmente la información. Es la gran ventaja de los seres humanos sobre los virus. Un coronavirus en China y un coronavirus en Estados Unidos no pueden intercambiar consejos sobre cómo infectar a los humanos. Sin embargo, China puede enseñar a Estados Unidos muchas lecciones valiosas sobre los coronavirus y cómo tratarlos. Lo que un médico italiano descubre en Milán a primera hora de la mañana puede salvar vidas en Teherán por la tarde. Cuando el gobierno del Reino Unido duda entre diversas políticas, puede obtener consejo de los coreanos que ya se enfrentaron a un dilema similar hace un mes. Ahora bien, para que eso suceda, necesitamos un espíritu de cooperación y confianza mundial.
Los países deben estar dispuestos a compartir información de forma abierta y buscar humildemente asesoramiento, y ser capaces de confiar en los datos y las ideas que reciben. También necesitamos un esfuerzo mundial para producir y distribuir equipos médicos; sobre todo, kits de pruebas y respiradores. En lugar de que cada país trate de actuar localmente y acumule todos los equipos que pueda acaparar, el esfuerzo mundial coordinado aceleraría enormemente la producción de equipos susceptibles de salvar vidas y aseguraría una distribución más justa. Así como los países nacionalizan sectores clave durante una guerra, la guerra humana contra el coronavirus nos exige que “humanicemos” las cadenas de producción cruciales. Un país rico con pocos casos de infectados debería estar dispuesto a enviar los preciados equipos a un país más pobre con muchos casos, convencido de que, si más tarde necesita ayuda, otros países se la brindarán.

Los países deben estar dispuestos a compartir información de forma abierta.
Consideremos un esfuerzo mundial similar para reunir personal médico. Los países hoy menos afectados podrían enviar personal médico a las regiones más afectadas del mundo, tanto para ayudarlos en sus momentos de necesidad como para adquirir una valiosa experiencia. Si más adelante el foco de la epidemia se desplaza, la ayuda podría empezar a fluir en la dirección opuesta.
La cooperación mundial es esencial también en el frente económico. Dada la naturaleza global de la economía y las cadenas de suministro, si cada gobierno obra por su cuenta haciendo caso omiso de los demás, el resultado será el caos y el agravamiento de la crisis. Necesitamos un plan de acción mundial, y lo necesitamos sin tardanza.

Una parálisis colectiva se ha apoderado de la comunidad internacional. No parece que haya adultos en la sala.
Otro requisito es alcanzar un acuerdo mundial sobre los viajes. La suspensión de todos los viajes internacionales durante meses causará tremendas dificultades y obstaculizará la guerra contra el coronavirus. Los países deben cooperar para permitir que al menos un pequeño grupo de viajeros esenciales sigan cruzando las fronteras: científicos, médicos, periodistas, políticos, empresarios. Se puede conseguir mediante un acuerdo mundial sobre preselección de viajeros en el país de origen. Si sólo se permite subir a un avión a viajeros cuidadosamente seleccionados, se estará más dispuesto a aceptarlos en el país de destino.
Por desgracia, los países apenas toman hoy alguna de esas medidas. Una parálisis colectiva se ha apoderado de la comunidad internacional. No parece que haya adultos en la sala. La celebración de una reunión de emergencia de los dirigentes mundiales para trazar a un plan de acción común habría sido deseable hace ya muchas semanas. Sólo a mediados de marzo lograron los dirigentes del G-7 organizar una videoconferencia, sin que por otra parte saliera de ella ningún plan en ese sentido.
En anteriores crisis mundiales (como la crisis económica de 2008 y la epidemia del ébola de 2014), Estados Unidos asumió el papel de líder mundial. Sin embargo, el actual gobierno estadounidense ha renunciado a la labor de liderazgo. Ha dejado bien claro que la grandeza de Estados Unidos le importa mucho más que el futuro de la humanidad.
Esa administración ha abandonado incluso a sus aliados más estrechos. Cuando prohibió todos los viajes procedentes de la Unión Europea, ni siquiera se molestó en notificarla con antelación, y mucho menos en llevar a cabo una consulta sobre una medida tan drástica. Ha escandalizado a Alemania ofreciendo supuestamente mil millones de dólares a una empresa farmacéutica de ese país para comprar los derechos monopólicos de una nueva vacuna contra la covid-19. Incluso si el actual gobierno estadounidense cambiara finalmente de rumbo y presentara un plan de acción mundial, pocos seguirían a un dirigente que nunca asume ninguna responsabilidad, nunca admite ningún error y que acostumbra a atribuirse siempre todos los méritos y achacar toda la culpa a los demás.

Toda crisis es una oportunidad: esperemos que la actual epidemia contribuya a que la humanidad se dé cuenta del peligro que supone la desunión.
Si el vacío dejado por Estados Unidos no es ocupado por otros países, no sólo será mucho más difícil detener la actual epidemia, sino que su legado seguirá envenenando las relaciones internacionales en los próximos años. Sin embargo, toda crisis es también una oportunidad. Esperemos que la actual epidemia contribuya a que la humanidad se dé cuenta del grave peligro que supone la desunión mundial.
Debemos tomar una decisión. ¿Viajaremos por la senda de la desunión o tomaremos el camino de la solidaridad mundial? Elegir la desunión no sólo prolongará la crisis, sino que probablemente dará lugar a catástrofes aún peores en el futuro. Elegir la solidaridad mundial no sólo será una victoria contra el coronavirus, sino también contra todas las futuras crisis y epidemias que puedan asolar a la humanidad en el siglo XXI.
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Traducción del artículo publicado en Financial Times: Juan Gabriel López Guix