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viernes, 8 de mayo de 2026

NO A LA GUERRA. No lo puedo entender (HOY, 08/05/2026)

En el diario HOY (08/05/2026) me publican un artículo de opinión sobre los conflictos armados que se desarrollan actualmente en el mundo. El genocidio de palestina, las invasiones de Ucrania y el Líbano, la guerra con Irán y los innumerables conflictos armados en África que parecen olvidados permanentemente.
Os lo transcribo para facilitar su lectura.

"No me lo puede creer.

Estaba convencido que las personas odian las guerras porque generan muerte y destrucción. Me lo creía de verdad, aunque en estos tiempos convulsos parece que son numerosos aquellos ciudadanos que no comparten conmigo esta premisa. Al menos, según sus manifestaciones y acciones públicas.

Nos encontramos en un momento impensable hace unos años provocado por la acción de algunos gobernantes a los que les importa nada la vida de las personas. Así, la invasión de Ucrania que ha provocado cientos de miles de civiles muertos y más de dos millones de bajas militares desde febrero de 2022. Obviamente, las bajas militares son mayoritariamente soldados cuya procedencia social es la misma en todas las guerras. Aunque el conflicto en Ucrania haya pasado a un segundo plano, siguen las muertes y el desastre.

Suponía que estábamos en contra de la invasión de Ucrania por el hecho en sí mismo y por sus efectos. Me equivoqué. Es evidente, que la posición ante la guerra, para algunos, depende de quiénes sean las víctimas y quiénes los verdugos, aunque los hechos y sus justificaciones sean similares. En cualquier guerra los perdedores son siempre los mismos. Al igual que los que se benefician de ellas.

Son muchos y diferentes los conflictos bélicos que vive actualmente el planeta. Y la actitud ante ellos es diferente en cada caso. No es fácil analizarlos todos en su conjunto, pero si quiero dejar algunas reflexiones.

Entiendo que el Estado de Israel quisiera dar una respuesta por 1.200 asesinatos que Hamas provocó. Pero, asesinar a más de cien mil gazatíes y libaneses, provocar más de 200.000 heridos y varios millones de desplazados y destruir completamente sus ciudades no es proporcional al daño sufrido.

Diferentes medios señalan que Netanyahu, viendo el total apoyo de Trump y la pasividad internacional, instigó para iniciar una nueva guerra contra Irán y de paso poder seguir con la matanza de palestinos y libaneses. Todo ello, sin una justificación clara y sin haber medido las consecuencias, lo que ha originado una situación de la que no es fácil la salida. Trump, muy bien definido por A. Muñoz Sanz (HOY, 20/04/2026), inició la guerra pensando en su ¿éxito? en Venezuela sin tener en cuenta el nuevo contexto en el que se embarcaba.

En ambos casos, Ucrania y Oriente Medio, los iniciadores del conflicto se han saltado las normas internacionales y sus decisiones están motivadas por su actitud dictatorial, sus deseos de poder y creyéndose dueños de las vidas de los demás. Son los principales causantes de tantos asesinatos y de tanta destrucción. Resulta, además, sorprendente el enorme beneficio económico que Trump y su familia están sacando de las decisiones que están tomando al respecto de la guerra y, de paso, su ayuda a su amigo Putin.

Por todo ello, no puedo entender que cuando el Gobierno de España denuncia la ilegalidad e irracionalidad del genocidio en Gaza, de la invasión de Líbano y la guerra en Irán algunos partidos políticos y ciudadanos españoles justifiquen estas acciones de muerte sólo por ir en contra de Pedro Sánchez. ¿Dónde vamos a poner los límites morales?

Es notorio el reconocimiento internacional a nuestro presidente de gobierno por su posición ante estos conflictos. La mayoría de los gobiernos europeos, incluido el de la propia Meloni inicialmente entusiasta del narcisista Trump, y el Papa León XIV se han manifestado en contra de las acciones belicistas de Netanyahu y Trump. Tampoco estas denuncias reiteradas, les lleva a recapacitar y a aceptar que la situación actual es disparatada y solo puede provocar un desastre mayor. Las últimas decisiones de Trump contra Europa y su amenaza a España debiera hacer reflexionar a algunos sobre qué significa defender a nuestro país y defender a sus ciudadanos o qué significa defender la paz internacional.

A estas alturas es difícil entender el apoyo y seguimiento al que se decía merecedor del Premio Nobel de la Paz y que ya en su primera legislatura desarrolló intervenciones militares en Siria, Irak, Yemen, Afganistán, Somalia, Libia e Irán y que en este último año y medio ya ha intervenido en Nigeria, Venezuela, Irán, República del Congo, Siria, Somalia, Irak y Yemen. ¿Qué podemos esperar?

No he hablado de otras guerras tan nefastas como estas en Burundi, Mali, Burkina Faso, Nigeria, República Centroafricana, Somalia y Sudán del Sur, donde el hambre y la miseria de estos africanos hace enriquecer a muchos de los que están causando las guerras a las que me refería inicialmente.

Mientras tanto seguiré gritando NO A LA GUERRA. (HOY, 08/05/202